Las complicaciones de los anestésicos locales en la práctica
diaria tienen una incidencia baja, dada la seguridad que
ofrecen estos fármacos y las dosis que suelen usarse, sin
embargo, es necesario tenerla en cuenta para poder, en la
medida de lo posible, evitarlas.
*Al hablar de complicaciones podemos clasificarlas en sistémicas y locales, sean inmediatas o diferidas. Entre las cuales se encuentran el dolor, la rotura de la aguja, hematomas, inyección intraarterial, anestesia del facial, isquemia de la cara, anestesia del velo del paladar, alteraciones oculares, hemorragia nasal, alteraciones nerviosas y persistencia de la anestesia y trismus. Pueden ser debidas a la toxicidad del medicamento, reacciones alérgicas y psicógenas o accidentes durante la inyección del anestésico. Las manifestaciones sistémicas debidas a la toxicidad del anestésico, se manifiestan especialmente en dos órganos: el SNC (más sensible, más frecuente) y el sistema cardiovascular (menos frecuente, más grave).

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